Toledo late al ritmo de Veintiuno en su noche especial

Fotografías: @povegraph (Instagram)

 

La Noche del Patrimonio en Toledo se convirtió en un evento inolvidable el pasado 14 de septiembre, al reunir a amantes de la música y la cultura en un recorrido por la historia de la ciudad. En esta séptima edición, la banda toledana Veintiuno deslumbró al público con tres conciertos gratuitos en emblemáticos monumentos, ofreciendo una experiencia única que fusionó melodías contemporáneas con el rico legado patrimonial de Toledo. Con un ambiente vibrante y una conexión especial con su ciudad natal, Veintiuno logró capturar la esencia de la noche, convirtiéndola en una celebración de la música y la identidad cultural.

Comenzamos el recorrido en la Puerta del Sol. A las 21:00 pudimos comenzar a disfrutar de Diego Arroyo, vocalista de la banda, acompañado de David, saxofonista de la misma. Nos deleitaron con 3 canciones; ‘Salvavidas’, ‘Chihiro’ y ‘La Vida Moderna’, esta última acompañada de un pequeño chascarrillo en el que Diego nos informaba de que éramos unos afortunados porque era el único lugar donde la podían cantar al no ser un lugar sagrado y «decir cosas indebidas» en la canción.

Al terminar esas tres canciones, que en un principio iban a ser solamente una, por lo que les había dicho el Ayuntamiento, una oleada de gente recorría el casco de Toledo para bajar dirección al Hospital de Tavera, donde se iba a dar lugar la segunda actuación acústica de la noche. Esta vez, Diego y David, acompañados de un precioso piano de cola que tocaba el primero, nos compartieron otras tres canciones.

El cantante nos presentaba el lugar donde nos encontrábamos contándonos un poco de su historia, para posteriormente, hablarnos de la primera canción que iba a interpretar y cómo le unía a Toledo. ‘A la orilla’ fue escrita, como su propio nombre indica, a la orilla del Río Tajo, concretamente en un lugar que el cantante frecuentaba en sus tardes de conservatorio. Un silencio sepulcral permitía que la melodía y la voz llenaran por completo el espacio y se generara una atmósfera de emoción y conexión entre todos los asistentes.

Nos encontrábamos en el lugar idóneo para escuchar las canciones más tranquilas de la banda y poder disfrutar plenamente en acústico, por lo que ‘Pirotecnia’ y ‘Desvelo’ fueron las encargadas de mantener ese ambiente que se había generado.

Por último, nos dirigimos al Monasterio de San Juan de Reyes, un lugar emblemático de la ciudad en el que 300 afortunadas personas pudieron disfrutar de un concierto 360º en el patio de éste. Aquí pudimos ver a la banda al completo, los cuales, aunque venían de tocar en un festival en Madrid, dieron todo para transmitirnos su amor por Toledo y emocionarnos desde la primera canción.

Fueron tres showcase muy distintos de lo que estamos acostumbrados de Veintiuno, quienes normalmente devoran el escenario sin parar de moverse. Esta vez, una paz inmensa inundaba los espacios, veíamos a los integrantes mirar fascinados a su alrededor y tocar cerrando los ojos y disfrutando al máximo de lo que estaban viviendo.

Fue una noche preciosa, donde descubrimos distintos lugares a los que normalmente no se puede acceder, ni disfrutar de conciertos, de la mano de la banda toledana. Y acompañados en todo momento de seguidores de Veintiuno que respetaban los espacios, el silencio y respeto que merecían los momentos.

Sin lugar a dudas, será una noche que va a quedar marcada en el corazón de los asistentes.

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Lucía Poveda

Redactora

Por Pove