Madrid se volverá a convertir en una gran colmena musical y ecológica entre febrero y marzo, con una programación repartida por algunas de las salas más emblemáticas de la ciudad
Bee Week regresa a Madrid en su cuarta edición para consolidarse como el gran festival de primavera de la capital. Pero con una diferencia, en lugar de concentrarse en un recinto al aire libre, este ciclo reparte su programación entre las salas más emblemáticas de la ciudad, combinando conciertos con acciones reales de concienciación medioambiental centradas en la protección de las abejas y los ecosistemas.
La edición de 2026 se extenderá entre febrero y marzo, con conciertos escalonados a lo largo de varias semanas. El circuito incluye espacios históricos como La Riviera, Sala El Sol, Teatro Eslava, Café La Palma, Siroco, Copérnico y La Sala del Movistar Arena, reforzando el papel de las salas madrileñas como motor cultural de la música en directo.
El pistoletazo de salida llegará el 13 de febrero en La Riviera con Zahara, que cerrará así su gira de ‘Lento ternura’ en salas. La artista jienense promete uno de sus shows más personales: electrónica orgánica, coreografías milimétricas, escenografía ligada a la estética del disco y un repaso a diferentes etapas de su carrera.
El cartel suma otros nombres destacados como Chica Sobresalto, G-5, Mercedes Cañas, Sobredosis, Cobardes o The Long Ryders, además de la tradicional Demoscópica de Mondo Sonoro, espacio reservado al talento emergente. Entre las nuevas propuestas destacan Los Chivatos, Paul Alone y Yacaré, apostando por la diversidad: pop, rock y nuevas músicas de autor.
Uno de los conciertos señalados será el de Paul Alone el 13 de marzo en el Teatro Eslava. El navarro, que oscila entre la intimidad acústica y la energía más desbordante, se ha convertido en una de las voces emergentes más interesantes del momento. Su paso por el histórico recinto de la calle Arenal promete ser una de las citas clave del ciclo.
Bee Week no es solo una agenda de conciertos. Sus responsables hablan de «acción ecológica real», con proyectos concretos que van más allá de la sensibilización. En ediciones anteriores, el festival ha impulsado plantaciones de árboles en San Agustín de Guadalix, la instalación de colmenas con proyectos especializados y la distribución de pulseras con semillas de lavanda, romero o salvia que los asistentes pueden plantar. Todo pensado para conectar la experiencia del concierto con un impacto tangible sobre el entorno. Para 2026 se prevé reforzar estas iniciativas.
Las entradas ya están a la venta a través de plataformas como Mutick y los canales oficiales del ciclo.
En redes sociales, la organización apela a su «colmena» de seguidores y calienta motores preguntando por los conciertos más esperados. Con figuras consagradas, nombres emergentes y un discurso ecológico cada vez más articulado, Bee Week 2026 se perfila como una de las citas imprescindibles para entender la música en salas de Madrid esta primavera.

